“Canasta Básica Alimentaria” es un concepto que atraviesa la relación entre desempleo y familia. La misma incluye los alimentos, bienes y servicios que son consumidos o utilizados a diario por las familias argentinas. Al sumar todos los componentes se obtiene el costo en pesos que deberá tener cada familia para adquirir esa canasta y cubrir sus necesidades básicas.
Oficialmente, de acuerdo a los relevamientos del INDEC(1) para el mes de abril, $ 982 promedio son los que necesita una familia tipo para no caer en la pobreza y $ 455,5 para no ser considerados indigentes. Sin embargo, desde diferentes consultoras sociales salieron a contrarrestar la estadística oficial y publicaron números que se ajustan a la realidad. La consultora Equis, fuente utilizada por Clarín, Página 12 y Crítica(2) entre otros medios, informó que actualmente una familia tipo para no ser pobres deben obtener ingresos superiores a $ 3791 y para no llegar a la indigencia deberá contar con $ 606, 85.
La diferencia estadística es significativa, más teniendo en cuenta que se utilizan las mismas variables y métodos para medir los productos que integran la canasta básica. La manipulación de datos no hace más que sumar inconvenientes a la hora de buscar soluciones para una sociedad que se encuentra en el medio de marcados intereses políticos.
Casi el 50 % de los cónyuges se encuentra desocupado (y tampoco busca trabajo) (3) y eso tiene como consecuencia inmediata el deterioro en la calidad de vida del grupo familiar. Entonces, ¿será posible para estas familias desempleadas cubrir las necesidades básicas para llevar una vida digna? Las cifras no dan lugar a dudas.

Además de la falta de ingresos necesarios para comprar alimentos hay que sumarle las escasas posibilidades de acceder a educación, salud, seguridad y vivienda adecuada. El panorama es crítico y son pocos los que aportan soluciones.
“América latina produce alimentos que permitirían satisfacer las necesidades del triple de su población actual. Sin embargo 53 millones carecen de alimentos suficientes”(4) afirma Pavlovsky desde una de sus notas para Página 12. Los números que avalan los dichos del reconocido periodista se basan en cifras dadas a conocer por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD)(5) . Distintos informes y documentos publicados por el organismo revelan que no solo en Argentina la situación de las familias desempleadas es crítica sino que se da en un contexto latinoamericano donde, por ejemplo, 50 millones de jóvenes están fuera del sistema educativo y del mercado de trabajo.
(1) http://www.ieco.clarin.com/notas/2008/04/11/01648656.html Annabella Quiroga, periodista de “Clarín”, brinda información secundaria y actualizada a mayo 2008, extraída de fuentes confiables ya que se tratan de estadísticas de ministerios nacionales (Trabajo y Educación) y el INDEC, por ejemplo.
(2) http://www.criticadigital.com/index.php?secc=nota&nid=4085 Fuente de información primaria, actualizada y confiable (Consultora “Equis”), obtenida de una base de datos estadística y presentada de manera estándar.
(3) http://www.newsmatic.epol.com.ar/index.php?pub_id=99&sid=1351&aid=28543&eid=34&NombreSeccion=Empleo&Accion=VerArticulo Fuente de información secundaria y confiable (IDESA-Encuenta Permanente de Hogares) que se presenta de manera standarizada y también en gráficos ilustrativos.
(4) http://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-89019-2007-08-02.html El periodista menciona sus fuentes en la nota, son secundarias, actuales y confiables (UNDP).
(5) http://www.undp.org.ar/ Información primaria, actualizada y confiable (UNDP)